Ir al contenido principal

← Noticias

Ya sabían usar IA. Lo que les faltaba era construir con ella

Ya sabían usar IA. Lo que les faltaba era construir con ella

La mayoría de las capacitaciones en inteligencia artificial empiezan explicando qué es un prompt. Esta no podía empezar ahí.

Los 40 participantes, de un grupo venezolano del sector farmacéutico, ya trabajaban todos los días con Google Workspace y Gemini Pro. Sabían pedirle a la IA un resumen, un correo, una tabla. Lo que no sabían era construir con ella.

El techo del usuario avanzado

Hay un momento que llega a todo equipo que adopta la IA. Al principio el avance es rápido: cada persona descubre que puede redactar en minutos lo que antes le tomaba una hora. Después, el avance se frena.

La razón es sencilla. Cada quien usa la IA a su manera, con sus propias instrucciones, desde cero cada vez. El conocimiento se queda en la cabeza de cada persona y no en la empresa.

Superar ese techo no requiere más horas de chat. Requiere cambiar de papel: pasar de usar la herramienta a diseñar herramientas para los demás.

De usuarios a operadores

El programa se armó alrededor de ese cambio. El equipo trabajó tres frentes:

  • Asistentes virtuales: crear y administrar asistentes propios, no solo conversar con uno genérico.

  • Instrucciones avanzadas: escribir prompts que funcionen igual sin importar quién los use.

  • Desarrollo sin código: automatizar tareas sin depender de un programador.

Y una regla: cada módulo tenía que dejar un resultado concreto, algo que se pudiera abrir y usar al día siguiente.

Cinco asistentes, uno por área

El primer resultado fueron cinco Gems, los asistentes personalizados de Gemini, uno para cada área operativa del grupo.

La diferencia con el uso individual es de fondo. Un Gem guarda las instrucciones, el tono y el contexto del área. Cualquier persona del equipo que lo abra obtiene respuestas con el mismo criterio. El conocimiento deja de depender de quién esté de turno.

Dos caminos para automatizar

El segundo resultado fueron automatizaciones, y aquí el programa tomó una decisión práctica: no todo el mundo tiene que programar.

  • Con código: Apps Script, el lenguaje de Google para automatizar Hojas de cálculo, Gmail, Drive y el resto de Workspace.

  • Sin código: Workspace Studio, para armar flujos automáticos dentro de Workspace, y Google AI Studio, el entorno de Google para probar y configurar los modelos de Gemini.

Quien se sentía cómodo con el código lo usó. Quien no, llegó al mismo resultado por el otro camino. Ninguna persona quedó fuera por su perfil técnico.

El programa cerró con certificación para los participantes.

Lo que no vamos a contar

Este caso no tuvo encuesta de cierre. No hay horas ahorradas que reportar ni un índice de impacto que mostrar, y no vamos a inventarlos. Lo que sí hay es lo que el equipo construyó: cinco asistentes funcionando y dos rutas para automatizar su trabajo.

¿Qué significa esto para tu empresa?

Si tu empresa ya paga Google Workspace o Gemini, es probable que esté usando una fracción de lo que tiene. El siguiente paso no suele ser comprar otra herramienta, sino construir sobre la que ya existe.

Tres preguntas para saber si tu equipo llegó a ese techo:

  1. ¿Cada persona escribe sus instrucciones desde cero cada vez?

  2. ¿Si alguien se va, sus mejores prompts se van con él o con ella?

  3. ¿Hay tareas repetitivas que todos saben que se podrían automatizar, pero nadie sabe por dónde empezar?

Si respondiste que sí a alguna, tu equipo está listo para dejar de usar la IA y empezar a construir con ella.

Saber usar la IA ya no es una ventaja. Lo que marca la diferencia es lo que tu equipo construye con ella.

¿Tu equipo ya usa IA a diario y quiere dar el siguiente paso? Conversemos sobre cómo hacerlo con las herramientas que ya tienes.